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Paseos conscientes: una forma de meditación activa

-que no se me pase la vida-


Peregrina a Santiago de Compostela, principiante de montañismo y amante del senderismo, hoy puedo decir que meditar andando es mi forma favorita de hacerlo.


¿Qué son los paseos conscientes?


La atención plena (mindfulness) es una forma de escuchar a tu cuerpo, emociones y pensamientos. Los momentos de práctica se convierten en un refugio de observación, compasión y una mina de calma. Algunas personas lo consiguen meditando u orando. También se puede lograr dándole conciencia extra a momentos específicos de nuestro día a día: el estiramiento de la mañana, la taza de café entre juntas o dando paseos conscientes.


Paradójicamente, la pandemia por COVID-19 nos forzó a pasar más tiempo dentro literal y figurativamente: más tiempo en nuestras casas y también dentro de nuestras cuatro paredes mentales. El aislamiento, la tristeza, la impotencia y la ansiedad de la incertidumbre han matizado nuestros días. Encontrar espacios de conexión con nosotros, con otros y con la naturaleza es el mejor antídoto a esta desconexión forzada.


Hacer una pausa, ponerte zapatos cómodos y comenzar a caminar es lo único que necesitas para que tu mente logre la posibilidad de tomar una perspectiva diferente y ganar claridad.


-Correr no es necesario cuando a donde hay que llegar es a sí mismo.-


Te dejo algunas ideas para que conviertas tu siguiente ida al parque, el siguiente paseo de tu mascota o cualquier oportunidad de caminar en un ejercicio de paseo consciente.


1. Decide cuánto tiempo quieres/ puedes destinar a la práctica. Tener una expectativa de tiempo y ruta tranquiliza a una mente estresada. Planea un paseo corto o aventúrate a seguir a tus pies y a tu corazón. ¿Es buen día para seguir las recomendaciones sobre rutas nuevas o para caminar por las conocidas cuadras vecinas a tu hogar? Si pasearás con tu mascota, ¿qué tal que lo dejas a él o ella determinar el ritmo y rumbo hoy?


2. Planea lo planeable: ¿Necesitas traer agua contigo? ¿Qué tal un café calientito o un licuado fresco? ¿Y el clima? ¿Necesitas rompevientos, sombrilla, gorra, bloqueador, botas...? Y lo demás… ¡será parte de la aventura!


3. Inicia tu paseo con una respiración profunda y de preferencia con una intención: ¿quieres un espacio para no pensar en algún tema de trabajo/ personal? ¿quieres dedicar este momento a esa idea o a esa persona? Cuando veas que empieza tu mente a distraerse de tu objetivo (apreciar la naturaleza, dejar descansar un tema, concentrarte en tu respiración…), simplemente sonríele a tu mente por su gran capacidad de asociación y relájala regresando tu atención a los olores, al balanceo de tu peso, a lo que sí hay a tu alrededor.


4. ¡Da el primer paso! Siente tu peso balancearse de un pie al otro. ¿Qué parte de tu pie carga más?¿Cómo es el terreno donde caminas: es más suave o más firme? Respira tranquilamente mientras disfrutas llevar oxígeno a tu cuerpo para lograr este vaivén de peso.


5. Tomar fotos de elementos en específico puede ser otra manera de enfocar tu atención: fotos de flores, de semáforos, de plantas de hojas pequeñas… Tomamos fotos como ticket de vuelta a un momento que de otra forma se hubiera ido. Al final de tu caminata, ve tus fotos y ¿recuerdas lo que estabas pensando al tomarla?


Caminar es la metáfora perfecta para recordar de dónde vienes, para qué vienes y hacia dónde vas. La fortuna del camino es que tu procedencia y tu destino puede pasar a segundo plano si sabes volver a quién eres.


Buen camino,

Mar


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